¡Feliz Cumpleaños negro!

Lejos permanece el niño de los tres ojos. El que debe ser un niño especial, pasión entre mis más recónditos hospedajes sanguíneos. El Benjamin de mi historia y fiel colega en hermandad. El domador de los leones quechua. Aún no se ha inventado la medida exacta para describir este sentimiento de pertenencia, mi querido hermanito. Qué seas feliz entre los cerros y las aguas termales de tu patio y que este año no te haga más viejito sino más hermano mío.

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